miércoles, 17 de diciembre de 2014

Capítulo 22

Si vas a hacer algo relacionado con el sexo, debería ser cuanto menos genuinamente perverso.

Grant  Morrison.

Lucía se acomodó en el mueble. Se dio cuenta que las luces estaban bajas, dando un ambiente relajado al departamento. Tenía frente a ella la tv, donde estaba un programa de autos. -aburrido - pensó Lucía. A su lado estaba una mesita con una lámpara y revistas deportivas junto a un cenicero limpio.
En la mesa de centro habían más revista, un rompecabezas pequeño sin terminar con las piezas en su caja, a pesar de eso, la mesa estaba ordenada.

    -que te doy de tomar - le dijo Alessandro mientras se apoyaba en el respaldar y miraba a Lucía fijamente.
    -ehm, solo un vaso de agua con hielo si tienes - dijo Lucía, mientras jugaba con sus dedos y sonreía.

Alessandro se dirigió a la primera puerta del pasadizo. Escuchó la puerta de la refrigeradora.
Escuchó que hablaba con alguien. Cuando comenzó a buscar el control de la tv, vio acercarse algo pequeño hacia ella. Se quedó viendo fijamente hasta que logró identificarlo.

    -¡oh, pero si eres una cosita! - Lucía se conmovió  al ver al pequeño gatito blanco maullar suavemente.

    -ya la viste - Alessandro sonreía ampliamente  cuando Lucía cargó a la gatita delicadamente.
    -es una hermosura- Lucía comenzó a acariciar suavemente su cabecita con su dedo.

Alessandro dejó el vaso con agua encima de la mesa de centro, mientras se inclinaba de lado para verla.

    -¿desde cuanto la tienes? - dijo, entretanto jugaba con sus pequeñas orejas.

    -hace dos días - miró  el perfil de Lucía - la encontré abandonada en un cajita  fuera del parque de diversiones cuando salí de trabajar.

    -no entiendo porque la gente hace eso - Lucía cerró sus ojos - si no lo pueden cuidar no lo tengan y ya - ella se sintió muy molesta -yo amo los animales, y si sé  que no puedo cuidarlos como se debe, mejor no tengo y así no sufren.

    -es la primera vez que te veo realmente con ira  - sonrió  - es raro, siempre tan calmada.

Lucía se puso roja, y se concentró en los ojos de la gatita.

    -¿Cómo se llama?
    -aún no le pongo nombre - se rascó la nuca.
    -parece una canica .
    - se debe llamar así  - cogió a la gatita y sonrió.

Lucía sonrió  también, mientras veía que dejaba a la gatita andar por la casa.

Alessandro volteó y se acercó más a Lucía.
    -hoy vi nuevamente a Javier - dijo de pronto él.
    -¿así? - Lucía se acomodó  para mirarlo de frente.
    -estaba con una chica, no la conocía. No la he visto en el instituto. De repente era de una clase de él.

Lucía sintió un retorcijón en el estómago. Siempre se sintió insegura con las amigas de sus ex. Sabía que era algo normal y corriente que tuviera amigas, pero le dolía muy en el fondo cuando recordaba que al final, terminaron siendo pareja cuando la relación se había ido al tacho con ella.

    -¿dónde los viste? - Lucía quiso parecer indiferente, pero se le quebró la voz.
    -saliendo de un supermercado.-la miró  curioso - ¿has hablado con él?
    -pues hoy día,  en la mañana. Se supone que hoy iba a tener una cena con su hermano, me invitó, pero como no pude, debió cambiar de planes.-se quedó  pensando.

    -deberías llamarlo. Decirle como van las cosas con su hermano - Alessandro puso sus pies encima de la mesa y se cruzó de brazos.

Lucía hizo una mueca con sus labios. Luego revisó  su bolso y sacó su celular. buscó la ultima llamada y presionó "llamar".

El teléfono timbró, pero Javier no contestó. Cuando estuvo a punto de colgar, una voz femenina respondió riéndose "Hola, lo siento, pero Javier está muy ocupado para contestar ahora",  Lucía colgó.

Se quedó viendo su celular.

Dejó el aparato en la mesita que tenía al lado y miró sus manos.

Alessandro se acercó más a ella y la rodeó  con su brazo.

    -¿dónde está Lucas?
    -cuando fui a tu departamento estaba desnudo en el mueble, no creo que regrese. Esperara hasta que vaya a clases mañana para venir.
    -bien, porque me quiero emborrachar.

Ella se levantó y fue directo a la cocina donde se guardaba el alcohol.  Conocía ese lugar como su departamento.
Alessandro la veía desde el marco de la puerta. Ella comenzó a beber directo de la botella de vodka. Le quemó la garganta lentamente y provocó que tome otro sorbo.

    -no deberías tomar de esa forma. Nadie vale tanto la pena para que hagas eso.-Alessandro se acercó y le quitó  la botella.

Ella cogió  el ron y se lo llevó a la sala mientras tomaba. Se sentó pesadamente en el mueble.

Cerca de la 1 de la mañana, Lucía estaba caminando de un lado a otro frente a Alessandro.
Él  la veía distraidamente; estaba levemente ebrio, pero Lucía estaba peor.

    -creí que me quería. Nadie lo ha hecho, no se porque el tenía que ser diferente.- se sentó nuevamente.

    -te estás  ahogando en un vaso con agua. Que te haya contestado una chica no significa que te este engañando.

    -han pasado más de dos horas. No me ha llamado. Algo sucede ahí.

Alessandro se puso a su lado y acarició su pierna encima de su vestido.

    -en cualquier caso, si te Está engañando, es un idiota, si yo fuera tu novio no te cambiaría por nadie. - Alessandro estaba siendo demasiado sincero, efecto del alcohol.

Lucía se sentía acongojada,  y que alguien la consolara  era lo que necesitaba.

Cruzaron miradas y de repente,  el ambiente se cargó. Se sentían que respiraban más despacio y caliente.

Y de pronto; Lucía estaba encima de Alessandro, besándolo apasionadamente. él la tomó de su cola de caballo fuertemente, jalándola en dirección a su espalda, teniendo acceso completo a su cuello...