viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 23

El sexo sólo es sexo si se hace bien.

Woody Allen.

Lucía gimió cuando Alessandro le besaba el cuello, incluso más cuando ella sentía la intensidad de su mano al jalar su cabello.

Cogió su cuello y sintió que se ponía a disposición de él, moviéndose levemente encima, sintiendo su erección crecer.

Alessandro Cogió con su mano izquierda su espalda baja, y con la derecha, tenia aún aferrado su cabello, dominándola.

Lucía tenía las piernas descubiertas hasta los muslos. El vestido largo le hubiera impedido estar como lo estaba.

Mientras aumentaba la intensidad de sus movimientos, Alessandro dejó su cola de caballo y cogió suavemente sus senos encima de su ropa. Lucía lo veía intensamente, sintiéndose extrañamente mejor de lo que había sentido con Javier... Mil veces mejor.

Comenzó a bajar su vestido, mostrando su brasier rosa. Dio un suspiro largo y comenzó a besarlos  alocadamente. Esto hizo que una vez más Lucía gimiera, acercándose a él  para que tenga completa  disposición de sus senos. Dirigió  sus manos a su espalda, desabrochandolo. Alessandro se lo quitó  rápidamente, yendo directamente a su pezón izquierdo.

Cuando Alessandro se había concentrado y Lucía acariciaba su nuca, él  de repente se detuvo.

    -¿tienes un tatuaje? - dijo, mientras con su dedo delineaba  el pequeño tatuaje que estaba arriba de su pezón izquierdo.

    -sí. Una pequeña travesura. - dijo Lucía, mientras recordaba como hace un año se lo habían hecho.

    -mmm, no me había dado cuenta de el antes.- Alessandro seguía tocando el pequeño corazón. Era solo una línea roja que formaba un corazón incompleto. - es muy sexy.

Lucía sonrió. Javier no le había dicho nada al respecto. Ella creía inclusive que no se había dado cuenta. Eso le molestó.

    -a mi también me gusta - dijo,mientras se mordía el labio inferior.

Alessandro se acercó nuevamente y esta vez, succionaba  el pezón con más intensidad, jalándola y dando pequeños mordiscos.

Lucía estaba en las nubes. Adoraba como se sentía. Y le encantaba sentirse así con él.

Comenzó a succionar su seno derecho, cuando ella comenzó a desabrocharle  los pantalones.

Alessandro gruñó por lo bajo cuando sintió la mano de ella en su miembro.

    -pensé que eras niña  buena.
    -bueno, ya no tanto.  Me estas volviendo loca.
    -quiero hacer algo antes. - hizo que Lucía se parara.
    -¿adonde vas? -Lucía automáticamente se subió el vestido.
    -no lo subas. Espérame  recostada. No te muevas- la ultima oración la escuchó como orden, poniéndola aún más excitada.

Se echó en el mueble y se lo bajó nuevamente. Cuando sintió que la espera la inquietaba, apareció Alessandro, con algo en la mano.

    -hace unos días quise intentar algo, pero me detuve. ¿lo recuerdas? - Alessandro miraba los ojos de Lucía, como curioso.

    -sí... lo recuerdo. - Lucía se sintió incómoda al recordar que él dijo que necesitaba a alguien estable.

    -bueno, ahora estas en mi casa, sin nadie,y bajo mis reglas.

Lucía miró los dos sujetapapeles  amarillos que tenia en la mano.

    -se supone que estos van aquí.- se sentó a su lado, mientras lentamente abría el gancho y se lo ponía en el pezón. Al soltarlo, apretó fuertemente,  haciendo a Lucía gritar bajo.

    -te duele ahora, pero te acostumbraras en un rato.-le decía mientras le ponía el otro en el pezón restante.

Lucía se encurvó y trataba de asimilar el dolor. Y le gustaba. La sensación de que todos los nervios estén concentrados en esos dos puntos hacia que otros puntos en su cuerpo se pusieran alerta, provocando que cada roce que él hiciera la alborotara.

Se puso encima de ella y bruscamente levantó  su vestido, pasando sus dedos por encima de sus  bragas.

luego pasó sus dedos por sus senos, moviendolos  y haciendo que los sujetapapeles vibren  en sus pezones. Ella gemía alto ahora, con los ojos cerrados y sintiendose mojada con cada toque.

    -ahora solo falta éste - y le mostró otro sujetapapeles.

Nuevamente, de manera tosca le bajó las bragas, haciendo que se mueva toda y haciéndola sentir mucho más caliente. Definitivamente le gustaba lo brusco, en especial si venía de él.

Y vio como abría el gancho, sintiendo luego como se lo ponía en el interior de sus labios.