sábado, 3 de enero de 2015

Capítulo 24

“Sin prohibiciones no hay erotismo”.

Georges Bataille

Cuando Lucía despertó al lado de Alessandro, no lo creyó al principio. Se movió para el otro lado y notó el dolor de cabeza en un alto nivel. Pero lo que más le sorprendió fue ver las pinzas en sus pezones.

    -¿Qué hace esto aún aquí?  - se los quitó suavemente. Sus pezones volvieron a su posición, haciendo que le ardan un poco. Hizo una mueca y volteó a verlo.

Alessandro estaba boca abajo, no roncaba. Tenia su mano encima de la almohada y la otra mano rozaba la pierna de ella.

Lucía se levantó lentamente y recogió su ropa interior. Fue al baño que estaba en el pasadizo.

Se cepilló el cabello con el peine que encontró en el cuarto de Alessandro. Tomó un poco de enjuague bucal y se lavó  la cara. Salió en ropa interior hacia el cuarto nuevamente, y lo vio poniéndose un polo.

Ambos se quedaron mirando mientras disimuladamente, Lucía buscaba su vestido.
Debió dejarlo en la sala, tenía  muy pocos recuerdos de anoche.

Alessandro se levantó y se puso un short de drill.

    -¿como Está tu cabeza? -preguntó  mientras sonreía con una mueca.
    -adolorida. Tengo demasiada resaca- ella instintivamente se tapó su cuerpo con sus brazos.

    -ya conozco tu cuerpo niña- se estiró- traeré tu vestido.

Cuando salió,ella buscó su celular. NADA.

Alessandro le trajo su cartera, vestido y celular.

    -ha estado sonando toda la noche - el salió de nuevo -prepararé café.

Rápidamente se puso el vestido y se sentó en la cama desordenada a revisar sus mensajes.

10 mensajes de Fernanda. Genial. Y 2 llamadas perdidas. Las dos de su mamá.
Ninguna noticia de Javier.

Los mensajes de Fernanda eran repetitivos. La necesitaba.
Llamó  a su mama diciéndole rápidamente que se había quedado dormida apenas llegó. Se alegró de saber que no había llamado al departamento por no despertar a su compañera.

Mientras caminaba hacia la cocina, se había estado sintiendo culpable por haberse acostado con Alessandro. Pero al parecer Javier estaba entretenido con otras cosas que no le importó llamarla después de haberle contestado la tipa ésa.

Ellos tomaron el café juntos sin hablar. Él la miraba fijamente mientras ella cada vez se sonrojaba  más.

    -basta ya. Sé que soy distinta sin maquillaje. Tampoco es que me pinte mucho; pero siempre hay un cambio.

    -es mejor sin maquillaje- La Seguía mirando- ¿le contarás a Javier lo que pasó?

    -no lo sé. ¿Qué se supone que le diga? "Hola amor, anoche me emborraché y me acosté con el chico que más detestas?

    -pero el provocó ésto. No te ha llamado y estaba con una chica. Tu sólo ....te dejaste llevar. Y en parte soy responsable. Pero a mi no me importa que piense él. El asunto aquí es que tu te sientas cómoda con todo ésto. 

Lo observó un momento y luego desvió la mirada. Era demasiado fuerte y la intimidaba un poco.

Alessandro acompañó a Lucía a su departamento para que ella se de un baño rápido y se ponga ropa limpia.

Luego de media hora, ella salió con un Jean, sus  converse y un polo ligero.

Ya en el instituto entraron juntos al salón  de clases. No había rastros de Javier por ningún lado. Se había prometido a sí  misma no llamarlo ni escribirle, pero la paciencia no era su mayor fuerte.

Le escribió a Fernanda diciéndole que esa tarde conversarían. Ella no le respondió.

A las 5 de la tarde, Alessandro se despidió de Lucía con un beso en el cuello. Ella se estremeció y él se alejó sonriendo.

Manejaba tratando de recordar que era lo que había pasado anoche cuando se estacionó frente a su departamento.
Encontró una Fernanda llorosa y triste. Le dijo la verdad. Había estado con Lucas y Alessandro los había descubierto.

No se atrevió a recriminarle nada. Estaba mas o menos en el mismo rollo y no tenia moral.

Fernanda le dijo que necesitaba estar alejada de todo ésto, y regresaría con su mamá que vivía al sur del instituto. Lucía no le dijo nada al respecto.

Mientras observaba por la ventana como se llevaba su maleta y se subía al taxi, recordó una imagen muy borrosa de sus hermanos llorando y ella cargada en los brazos de su madre.

Cerró fuertemente sus ojos. Regresó a su cuarto y vio que Alessandro la esperaba en la ventana.

    -mierda - se cogió el pecho y abrió la ventana. -me he dado un buen susto.

Cuando él entró la besó en los labios. No se lo esperaba, mientras rápidamente la echó a la cama. Sacó algo de su bolsillo y la amarró a las barras de la cama.

    -te deseo - la miró - y sé que tú a mi.

No dejaba de besarla cuando sonó un celular. Alessandro echó una maldición por lo bajo y cogió el celular de Lucía.

Miró  la pantalla y luego apretó el botón de contestar y luego altavoz.  Se lo puso en la oreja de ella.

    -¿Aló? - se quedó con los ojos cerrados para concentrarse en la llamada.

    -Lu, abreme la puerta, estoy abajo.
Alessandro colgó y comenzó a desatar a Lucía.

Lucía le dijo que esperara ahí Hasta que Javier se vaya. Corrió  hacia la puerta y desde el intercomunicador le abrió la puerta.

Cuando abrió la puerta de la sala, no sólo estaba Javier. Estaba acompañado. De una chica. Y él le cogía la mano.

    -¿que es lo que está pasando? - Lucía puso su cuerpo e impidió que pasaran.
Javier miraba suplicante a Lucía. Después se dio cuenta que ELLA cogía su mano, y tenía una sonrisa falsa cuando le habló.

    -soy Miranda.
    -no se quien eres.
    -soy su novia. -y miró a Javier.- mucho gusto.